gen. 10 2009

Acoso escolar.

Posted at 21:24 pm under Educació

Tras los últimos casos de violencia en las aulas, numerosos medios han optado por realizar distintas investigaciones, con la intención de saber la frecuencia en la que ocurren estos hechos. Al haber recogido los datos necesarios se ha establecido una estadística donde vemos que tres de cada cien alumnos entre 12 y 16 años sufren acoso escolar, más conocido como bullying. Esto es una forma extrema de violencia que ocurre en el ámbito educativo. Hasta hace pocos años no estábamos concienciados de que esto ocurría, pero tanto por el aumento de los casos como por el eco que se han hecho los medios de comunicación, es un tema que aparece en boca de todos. Lo que más nos enseñan los medios son los casos de agresión física, pero no son los únicos. Debemos saber que también existe un tipo de acoso psicológico, donde a las víctimas se les insulta, humilla o discrimina. Los efectos de este tipo de maltrato psíquico se traducen en un rendimiento escolar inferior al habitual.

Se pensaba que los niños o niñas que sufrían este tipo de acosos eran normalmente los más débiles y retrasados de la clase pero los datos obtenidos reflejan que no existe un perfil de víctima definido. Muchas veces son las mayores habilidades de los niños las que despiertan envidias en los demás chicos optando por meterse con ellos. En otras ocasiones simplemente los prejuicios raciales o culturales solo por ser diferentes a ellos influyen en que sean elegidos como victimas.

Por otro lado el 8% de los alumnos reconocen que acosan a sus compañeros. Sin embargo no todos ellos coinciden en que hayan acosado o agredido a sus compañeros simplemente por diversión, hay que tener en cuenta que la mayoría de ellos lo hacen como respuesta a diversas provocaciones. Este es otro tema, el de cómo muchos niños de hoy en día optan por la violencia para acabar con los problemas. Sin embargo después de entrevistar a las victimas de estos acosos sabemos que la mitad de ellas piensan que se meten con ellos sin ningún motivo aparente, simplemente porqué la han tomado con ellos.

Normalmente no existe la ley del silencio. Se cree que los demás alumnos testigos de los acosos no hacen ni dicen nada a favor de la víctima, pero tras ver las estadísticas eso no ocurre así, la mayoría responde de forma positiva aunque solo sea avisando al profesor o contándoselo a los padres.

Pero casos muy extremos que aun siendo muy aislados debemos evitar a toda costa. Un dato alarmante es que uno de cada cuatro niños acosados asegura que los profesores no hacen nada por evitarlo. Debemos ver como un hecho alarmante que el profesor haga caso omiso a estas agresiones, ya que muchas veces, los demás alumnos, ya sea por miedo o por otros motivos no cuentan lo que ocurre. Como consecuencia, los hechos pasan desapercibidos. Y es aquí donde el profesor debe asumir la responsabilidad de ver lo que pasa y tomar cartas en el asunto. Y digo que es responsabilidad de él porque es el adulto que más cerca esta de las agresiones y quien con mayor facilidad puede darse cuenta. Los acosos normalmente se desarrollan en espacios privados o poco visibles del entorno escolar, y en las propias aulas en ausencia del profesor, ya que los agresores se amparan en la clandestinidad para atacar. Por lo tanto muchas veces los padres son ajenos a lo que esta pasando y solo se dan cuenta en casos muy sonoros.

Las víctimas a veces se sienten desamparadas y discriminadas por lo que han habido casos muy trágicos que se hubieran podido evitar. Si recordamos el caso del joven de Guipúzcoa Jokin Ceberio podemos ver que el niño, con 14 años era victima tanto de acoso psíquico como físico, habiendo dos formas básicas de evitarlo. La primera era que el profesor actuara, pero las tras investigaciones se supo que incluso el profesor en alguna ocasión participo en las humillaciones. La otra forma de evitarlo hubiera sido la confesión de algunos testigos, pero ya sea por miedo u otro motivo no hicieron nada. Finalmente el niño opto por suicidarse lanzándose desde lo alto de una muralla, tras lo cual, muchos de los testigos escribieron mensajes arrepintiéndose por no haberlo defendido.

Otro de los casos llamativos que han ocurrido nos sirve para comprobar como el perfil de victima no es el típico niño tímido e inferior a los demás. Es el caso de una joven de Michigan llamada Kristina Calco de 15 años. Era una chica ejemplar, de las mejores en sus estudios, una niña divertida, simpática y que se preocupaba por todos los demás. Conocida por todos por sus actuaciones deportivas en el instituto, la iniciativa de crear animadoras para los partidos, elegida para diseñar carteles de distintas celebraciones… Pero el hecho de ser una niña tan perfecta hizo que surgiera cierta envidia hacia ella. Debido a esto empezó a sufrir el acoso psicológico por parte de algunos compañeros, a lo que se sumaron más tarde muchos más.

Es un caso interesante que analizar ya que aunque había estado pasando desde años anteriores nadie lo sospechaba, era impensable que una chica como ella se sintiera discriminada por los demás. A ello se unía el hecho de que Kristina no contara nunca lo que estaba pasando a los adultos, solo a algunos amigos de confianza. Como en el caso de Jokin Ceberio, ante la sorpresa de todos Kristina se suicido. Nadie se explicaba lo sucedido hasta que días más tarde se leyeron algunas de sus conversaciones con otros chicos donde reconocía el acoso al que estaba sometida y su incapacidad para superarlo. Es en casos como este donde se comprende la importancia del profesor. Éste debe tener en cuenta la mínima sospecha y estar siempre con los ojos abiertos con el objetivo de evitar nuevos casos como este.

Hay que ser conscientes de que una de las funciones de la escuela es la custodia de los más jóvenes, por lo tanto no podemos cerrar los ojos ante casos así. El trabajo de las escuelas no solo es enseñar conceptos, sino enseñar a convivir civilizadamente. Que los niños sepan aceptar la diversidad que existe hoy en día en las aulas a través de la tolerancia. Ya sea una diferencia de raza, de religión, etc… Debemos hacer de las escuelas un lugar donde exista un clima y ambientes apropiados para la educación. Donde nadie se sienta discriminado por los demás. Analizando y corrigiendo errores externos a las aulas, porque no hay que olvidar que aunque esta violencia aflora en las escuelas, sus raíces están en la familia y en la sociedad.

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